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Kalanchoe: la planta suculenta que florece todo el año y es fácil de cuidar
El kalanchoe es una de las plantas suculentas más populares en hogares y terrazas, y no es casualidad. Su resistencia, su bajo mantenimiento y, sobre todo, su capacidad para florecer durante largos periodos del año la convierten en una de las opciones favoritas para quienes buscan plantas bonitas sin complicaciones.
Aun así, muchas personas se preguntan por qué su kalanchoe deja de florecer, se ablanda o pierde hojas. La mayoría de estos problemas están relacionados con errores en el riego, la luz o el sustrato, aspectos clave en los cuidados del kalanchoe.
En esta guía completa te explicamos cómo cuidar un kalanchoe paso a paso, dónde colocarlo, cada cuánto regarlo, cómo estimular su floración y qué hacer en invierno para que se mantenga sano y lleno de flores durante todo el año.
- ¿Por qué el Kalanchoe es una de las plantas más buscadas?
- Qué es el kalanchoe y por qué se considera una suculenta
- Tipos de kalanchoe más comunes en interior
- Dónde colocar el kalanchoe en casa
- Riego del kalanchoe: cuánta agua necesita y cada cuánto regar
- Tipo de tierra y maceta ideal para el kalanchoe
- Floración del kalanchoe: cuándo florece y cómo conseguir más flores
- Abono y fertilización del kalanchoe
- Poda y mantenimiento del kalanchoe
- Cuidados del kalanchoe en invierno
- Plagas y enfermedades más comunes del kalanchoe
- Problemas habituales del kalanchoe y cómo solucionarlos
- Productos recomendados para el cuidado del Kalanchoe
¿POR QUÉ EL KALANCHOE ES UNA DE LAS PLANTAS MÁS BUSCADAS?
El kalanchoe es una de las plantas más populares en hogares, oficinas y terrazas, y no es casualidad. Combina tres cualidades muy valoradas: es resistente, requiere pocos cuidados y ofrece una floración llamativa durante gran parte del año. Esto lo convierte en una opción ideal tanto para personas con experiencia como para quienes se inician en el cuidado de plantas.
Aun así, no es raro que aparezcan problemas: plantas que dejan de florecer, hojas blandas, caída de hojas o tallos alargados. En la mayoría de los casos, estos fallos no se deben a que el kalanchoe sea complicado, sino a errores comunes en el riego, la luz o el sustrato. Entender cómo funciona esta planta desde el principio es la clave para disfrutarla durante años.
QUÉ ES EL KALANCHOE Y POR QUÉ SE CONSIDERA UNA SUCULENTA
El kalanchoe pertenece al grupo de las plantas suculentas, un tipo de plantas adaptadas a sobrevivir en condiciones de poca agua. Su principal característica es que almacena agua en sus hojas carnosas, lo que le permite resistir periodos de sequía y explica por qué no tolera el exceso de riego.
Su origen está en regiones cálidas y secas, lo que marca claramente sus necesidades: mucha luz, riego espaciado y sustratos bien drenados. A diferencia de otras plantas de interior, el kalanchoe no necesita humedad constante ni pulverizaciones frecuentes.
Comprender que el kalanchoe es una suculenta cambia por completo la forma de cuidarlo. Muchos problemas habituales —hojas blandas, pudrición de raíces o falta de floración— aparecen cuando se trata como una planta “normal” de interior, con riegos frecuentes y poca luz.

TIPOS DE KALANCHOE MÁS COMUNES EN INTERIOR

Aunque existen muchas especies de kalanchoe, no todas se cultivan en interior con fines decorativos. La más común y la que encontrarás habitualmente en viveros es el kalanchoe blossfeldiana.
Este tipo destaca por sus flores pequeñas agrupadas en ramilletes, disponibles en una amplia gama de colores: rojo, rosa, naranja, amarillo, blanco o incluso bicolor. Es compacto, resistente y muy decorativo, lo que explica su enorme popularidad.
Existen otras variedades con hojas más ornamentales o formas diferentes, pero a nivel de cuidados del kalanchoe, las diferencias son mínimas. Todas comparten las mismas necesidades básicas: buena luz, poco riego y un sustrato adecuado.
DÓNDE COLOCAR EL KALANCHOE EN CASA
La ubicación es uno de los factores que más influyen en el éxito del kalanchoe en interior. Una buena colocación marca la diferencia entre una planta que florece durante meses y otra que apenas sobrevive.
El kalanchoe necesita mucha luz natural. Lo ideal es colocarlo cerca de una ventana luminosa, donde reciba varias horas de luz al día. Tolera e incluso agradece el sol directo suave, especialmente el de primera hora de la mañana o última de la tarde.
Puede cultivarse tanto en interior como en exterior, siempre que esté protegido del frío. En climas suaves, funciona muy bien en terrazas o balcones luminosos. En invierno, lo más recomendable es mantenerlo dentro de casa, lejos de heladas.
Errores comunes de ubicación incluyen colocarlo en estancias oscuras, en pasillos sin luz natural o cerca de radiadores. Estos errores suelen provocar plantas alargadas, hojas débiles y ausencia de flores.
RIEGO DEL KALANCHOE: CUÁNTA AGUA NECESITA Y CADA CUÁNTO REGAR
El riego del kalanchoe es el punto más crítico de sus cuidados. Al ser una suculenta, prefiere quedarse corto de agua que pasarse.
En primavera y verano, el riego debe hacerse solo cuando el sustrato esté completamente seco. En la mayoría de hogares, esto suele equivaler a un riego cada 7 o incluso 10 días, dependiendo del clima y del tamaño de la maceta.
En otoño e invierno, el riego debe espaciarse aún más. Regar en exceso en esta época es la principal causa de problemas. El kalanchoe entra en reposo y apenas consume agua.
Las señales son claras:
- Exceso de riego: hojas blandas, translúcidas o amarillas
- Falta de riego: hojas arrugadas o ligeramente flácidas
Un buen truco es introducir un dedo en el sustrato: si aún está húmedo, no se riega.
TIPO DE TIERRA Y MACETA IDEAL PARA EL KALANCHOE
La tierra para kalanchoe debe drenar muy bien. Este punto es fundamental para evitar problemas de raíces y enfermedades.
El sustrato más adecuado es uno específico para cactus y suculentas, ya que es ligero, aireado y evita la acumulación de agua. Usar sustratos universales sin mejorar el drenaje suele dar problemas a medio plazo.
La maceta debe tener agujeros de drenaje obligatorios. Sin ellos, aunque riegues poco, el agua se acumula y las raíces se pudren. No es recomendable usar macetas excesivamente grandes; el kalanchoe prefiere espacios moderados.
El trasplante se recomienda cada uno o dos años, preferiblemente en primavera. Renovar el sustrato ayuda a mantener la planta sana y favorece la floración.

FLORACIÓN DEL KALANCHOE: CUÁNDO FLORECE Y CÓMO CONSEGUIR MÁS FLORES
La floración del kalanchoe es el gran motivo por el que se compra esta planta. Lo interesante es que no se comporta como muchas plantas de interior típicas: el kalanchoe suele florecer con fuerza en otoño, invierno y principios de primavera, justo cuando otras plantas están paradas. Aun así, es frecuente que después de una primera floración el kalanchoe “se apague” y pase meses sin volver a sacar flores. Esto es normal… si no se guía el ciclo correctamente.
El kalanchoe (especialmente Kalanchoe blossfeldiana) es una planta sensible a la duración del día. En términos sencillos: necesita noches largas para activar la producción de botones florales. Por eso florece tan bien en invierno, cuando hay menos horas de luz. Si en casa está expuesto a luz artificial muchas horas por la noche, el ciclo puede alterarse y la floración se reduce.
Si tu kalanchoe no florece, casi siempre hay uno de estos motivos detrás: falta de luz natural intensa durante el día, exceso de riego (la planta está más “blanda” y menos activa), o no retirar flores marchitas, lo que hace que dedique energía a lo viejo en lugar de producir nuevos brotes.
Para conseguir más flores, hay tres claves que funcionan de verdad: luz alta (cerca de ventana), riego moderado y un pequeño “mantenimiento” tras la floración. Cuando las flores se marchiten, conviene retirarlas con cuidado y recortar el tallo floral para que la planta se centre en brotar de nuevo. Si además aplicas un abonado suave en temporada, el resultado suele notarse en pocas semanas.
ABONO Y FERTILIZACIÓN DEL KALANCHOE
Aunque el kalanchoe es una planta fácil, el abono para kalanchoe marca la diferencia cuando quieres una floración más intensa y duradera. En maceta, los nutrientes se agotan antes, y si la planta lleva meses en el mismo sustrato, puede quedarse “correcta” pero poco vigorosa.
La fertilización debe adaptarse al ritmo real de la planta. En general, conviene abonar en el periodo activo, que suele coincidir con primavera y verano (cuando crece más) y de forma más controlada si está preparando floración. Un fertilizante para plantas de flor o para suculentas, usado con moderación, es suficiente.
Aquí la regla es simple: mejor poco y constante que mucho de golpe. Los excesos de abono pueden provocar tallos blandos, crecimiento alargado y menos floración. También es importante no abonar si el sustrato está completamente seco: primero se riega ligeramente y después se aplica el fertilizante.
En otoño e invierno, si la planta está en reposo o con luz baja, lo habitual es reducir el abonado o incluso suspenderlo. Solo tiene sentido mantenerlo si el kalanchoe está en un lugar muy luminoso, sigue activo y muestra crecimiento o floración. Como norma de seguridad: si dudas, reduce.
PODA Y MANTENIMIENTO DEL KALANCHOE
La “poda” del kalanchoe no es una poda agresiva como la de un arbusto. Es más bien un mantenimiento regular que ayuda a que la planta conserve un aspecto compacto, sano y con mejor floración.
Lo más importante es retirar flores marchitas. Esto no es solo estética: si dejas las flores secas, el kalanchoe gasta energía en mantenerlas y la planta tarda más en reactivarse. El corte se hace sobre el tallo floral, eliminándolo hasta el punto donde nace, sin dañar hojas sanas.
Además, con el tiempo algunos kalanchoes se vuelven altos y desgarbados, especialmente si han tenido poca luz. En ese caso, un recorte suave de los tallos (sin pasarse) ayuda a que ramifique. La mejor época para hacer este mantenimiento es cuando termina la floración o en primavera, cuando vuelve la actividad.
Una ventaja adicional: muchos esquejes de tallo en kalanchoe enraízan con facilidad, así que un mantenimiento bien hecho también puede servir para multiplicar la planta.

CUIDADOS DEL KALANCHOE EN INVIERNO
Los cuidados del kalanchoe en invierno son muy sencillos si recuerdas dos ideas: menos agua y mucha luz. Al ser suculenta, el frío y el exceso de humedad son su peor combinación.
En interior, el kalanchoe debe colocarse en un punto muy luminoso, idealmente cerca de una ventana. En invierno hay menos luz, así que conviene evitar rincones y alejarlo de radiadores, ya que la calefacción reseca el ambiente y puede estresar a la planta.
En exterior, solo se recomienda mantenerlo fuera si las temperaturas no bajan demasiado. Si hay riesgo de heladas, lo correcto es moverlo a interior o a un lugar protegido. El kalanchoe tolera temperaturas frescas, pero no lleva bien el frío intenso.
En cuanto al riego invernal, es donde la mayoría falla. El sustrato debe secarse por completo y permanecer seco algunos días antes de volver a regar. En muchos hogares eso significa riego cada dos o incluso tres semanas. Este ajuste es el que evita hojas blandas y pudrición.
PLAGAS Y ENFERMEDADES MÁS COMUNES DEL KALANCHOE
El kalanchoe suele ser resistente, pero puede sufrir problemas, sobre todo cuando se acumulan condiciones desfavorables: exceso de humedad, poca ventilación o estrés por mala ubicación.
La cochinilla es una de las plagas más típicas. Suele aparecer en tallos y axilas de hojas, como pequeños algodones o bultos. También puede aparecer pulgón si la planta está cerca de otras con brotes tiernos, y en ambientes muy secos puede darse algún problema de ácaros, aunque es menos frecuente que en otras especies.
En cuanto a enfermedades, el problema más serio suele ser el hongo por exceso de riego. Se manifiesta con tallos blandos, manchas y un aspecto general “podrido”. En estos casos, la prevención es la mejor estrategia: buen drenaje, riego moderado y evitar mojar hojas.
Si aparece una plaga, lo principal es actuar pronto. Revisar la planta con frecuencia y limpiar manualmente zonas afectadas suele ser muy efectivo al inicio. Si el problema avanza, se usan tratamientos adecuados, pero siempre con cuidado: el kalanchoe es sensible a excesos de productos si se aplican sin control.
PROBLEMAS HABITUALES DEL KALANCHOE Y CÓMO SOLUCIONARLOS
Si el kalanchoe tiene hojas blandas, casi siempre es exceso de agua. El sustrato retiene demasiado, la maceta no drena o se riega antes de tiempo. La solución pasa por dejar secar, ajustar frecuencia y, si es necesario, trasplantar a un sustrato más aireado.
Si el kalanchoe tiene hojas arrugadas, suele ser falta de agua prolongada. En este caso, se riega de forma moderada y se comprueba que el agua llega bien a las raíces (a veces la tierra está tan seca que el agua resbala por los lados).
Si el kalanchoe no florece, casi siempre falta luz intensa o se ha alterado el ciclo de “noches largas” (luz artificial por la noche). Una ubicación más luminosa y retirar flores viejas ayuda mucho. En algunos casos, un abonado suave en temporada también marca la diferencia.
Si el kalanchoe crece muy alargado y con aspecto débil, es señal clara de poca luz. Se corrige moviéndolo a un lugar más luminoso y recortando ligeramente para que ramifique.
PRODUCTOS RECOMENDADOS PARA EL CUIDADO DEL KALANCHOE
Una de las ventajas del kalanchoe es que no necesita muchos productos para estar sano, pero elegir bien los básicos marca una gran diferencia, sobre todo en cultivo en maceta.
Las macetas con buen drenaje son imprescindibles. Siempre deben tener agujeros en la base y un tamaño adecuado a la planta, evitando recipientes demasiado grandes que retengan humedad innecesaria.
En cuanto al sustrato, lo más recomendable es un sustrato específico para cactus y suculentas, ligero y bien aireado. Este tipo de tierra reduce enormemente el riesgo de exceso de agua y facilita el desarrollo de las raíces.
Para la nutrición, un fertilizante suave para plantas de flor o suculentas, aplicado con moderación durante la época de crecimiento, es suficiente. No hace falta usar productos complejos ni abonos fuertes.
Como herramienta básica, unas tijeras de poda limpias y bien afiladas permiten retirar flores marchitas y mantener la planta compacta sin dañarla.
En el caso del kalanchoe, apostar por productos sencillos y de calidad es mucho más efectivo que sobrecargar la planta con tratamientos innecesarios.
El kalanchoe es una de esas plantas que demuestran que menos es más. Con buena luz, riego moderado, un sustrato adecuado y algo de atención tras la floración, puede mantenerse sano y florecer durante largos periodos del año.
Entender que es una planta suculenta, respetar sus tiempos de reposo y evitar errores comunes permite disfrutar de una planta decorativa, duradera y muy agradecida. No exige experiencia avanzada ni cuidados complicados, solo coherencia y observación.
Si buscas una planta que aporte color durante meses y no te complique el día a día, el kalanchoe es, sin duda, una de las mejores opciones.
🔍 Preguntas frecuentes sobre los cuidados del kalanchoe (FAQ)
¿El kalanchoe florece todo el año?
No de forma continua, pero puede florecer durante largos periodos, especialmente en otoño, invierno y primavera, si se cuida correctamente.
¿Cuántas veces hay que regar un kalanchoe?
Solo cuando el sustrato esté completamente seco. En invierno, el riego puede espaciarse hasta dos o tres semanas.
¿El kalanchoe necesita sol directo?
Necesita mucha luz y tolera bien el sol directo suave. Cuanta más luz natural reciba, mejor será su floración.
¿Se puede tener un kalanchoe en interior?
Sí, siempre que esté en una estancia muy luminosa, cerca de una ventana y lejos de corrientes y calefacción directa.